miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Un buen profesional es quien realiza lo que el paciente le pide?

Odontología: profesión de riesgo.

(…)

Durante el acto odontológico se crean interacciones entre paciente y profesional, de las cuales surgen derechos, deberes y relaciones recíprocas, lo que implica responsabilidades para ambas partes.

En términos generales, podemos decir que al odontólogo le corresponde garantizar la seguridad, prevención, tratamiento y control de los procesos y procedimientos relacionados con las enfermedades de su competencia, lo que le obliga al manejo adecuado de normas éticas, sanitarias, comunicacionales y técnicas, y a adoptar las precauciones necesarias para evitar daños innecesarios al paciente. Al paciente en cambio, le asiste el deber de observar y seguir los reglamentos institucionales, las indicaciones y los cuidados que el odontólogo le recomiende, y la obligación de retribuir económicamente la prestación del servicio recibido según términos previamente acordados.

En cuanto a derechos de uno y otro, el paciente tiene el de exigir la atención convenida y el odontólogo el de exigir su pago. Ambos tiene derecho a su autonomía, de tal suerte que el paciente no pueda ser coaccionado por el profesional ni éste pueda ser obligado a realizar una prestación contraria a sus principios o valores.


Ética y Odontología. Una introducción. Cardozo, Rodríguez, Lolas, Quezada. 2006. Pág. 33-34

1 comentario:

  1. Algo para agregar, que según mi punto de vista ayuda a esclarecer un poco que decisión tomar, aunque parezca un poco obvio. Siempre es bueno tener las herramientas para argumentar en un caso determinado. En este caso lo que nos pide la paciente es claramente futil.
    Futilidad
    Es una cuestión ética fundamental en medicina e inevitablemente va unida a ella
    15
    . Futilis es en latín lo contrario de
    utilis, y por tanto fútil se identifica con inútil. Un acto médico puede ser útil en determinadas ocasiones, pero fútil en
    muchas otras. Un tratamiento no es obligatorio cuando no
    ofrece beneficio para el paciente o es fútil. El uso de un procedimiento puede ser inapropiado en las siguientes circunstancias: a) si es innecesario, es decir, que el objetivo deseado se pueda obtener con medios más sencillos; b) si es
    inútil porque el paciente está en una situación demasiado
    avanzada para responder al tratamiento; c) si es inseguro
    porque sus complicaciones sobrepasan el posible beneficio;
    d) si es inclemente porque la calidad de vida ofrecida no es
    lo suficientemente buena para justificar la intervención, y e)
    si es insensato porque consume recursos de otras actividades que podrían ser más beneficiosas. ¿Debemos utilizar los
    recursos disponibles para mantener la vida a toda costa en
    pacientes con cáncer en etapa terminal? Una respuesta afirmativa conculca la autonomía, la justicia y la beneficencia y
    probablemente es maleficente. ¿En el caso de que el enfermo o sus allegados sean los que lo soliciten? Esta cuestión
    tiene respuestas diferentes según la política de la institución, el código de valores del profesional, la disponibilidad
    de recursos, la relevancia social del enfermo, el poder económico de los allegados y otros intereses ajenos al paciente.
    Es bueno recordar que sólo es necesario aquello que es
    efectivo. El límite prudencial de lo efectivo en nuestra cultura está marcado en términos estadísticos por el intervalo de
    confianza. El intervalo aceptable tiene que ser inferior a
    0,05 o a 0,01 (p < 0,05; p < 0,01). La posibilidad de error
    en el primer caso es de 5 de cada 100 (5%) y en el segundo de 1 de cada 100 (1%). Debe considerarse fútil todo
    procedimiento que al menos no resulta efectivo en un intervalo comprendido entre el 5 y el 1%16
    .
    De Sanz Ortiz J.¿Que es lo bueno para el enfermo?

    ResponderEliminar