jueves, 27 de octubre de 2011

¿Cree que vale la pena persuadir a la paciente de mantener sus dientes?

Según mi opinión y en base a algunos artículos leídos uno SIEMPRE debe persuadir a los pacientes de conservar todos sus dientes o al menos la mayor parte de éstos utilizando la comunicación social como una estrategia para conseguir lo que consideramos mejor para la salud de nuestro paciente (1). Si consideramos que la comunicación persuasiva funciona con base en la teoría de los efectos, la cual demostró que la audiencia no es pasiva, sino que son participantes activos del proceso de comunicación, seleccionando mensajes, interpretándolos a su manera o ignorándolos totalmente.(1), debemos entender que nuestra paciente quizá realmente no pueda realizarse por motivos económicos los tratamientos ideales y que si no tiene un interés real no va a escuchar nuestra propuesta ideal, por lo tanto en este caso podríamos llegar a un acuerdo, dar una alternativa más económica con el fin de no mutilar todas las piezas dentarias ( por ejemplo, realizar la exodoncia de las piezas que requieren endodoncia y corona y rehabilitar el resto de las piezas dentarias para poder colocar PPR).
Si logramos una buena intervención en comunicación para la salud podremos cambiar su comportamiento y aumentar su calidad de vida (2); si logramos que comprenda la importancia de la higiene oral podremos mantener en boca por mucho más tiempo aquellas piezas dentarias con tratamiento periodontal.
¿Que debería hacer la Dra. Morales para sensibilizar a la paciente?
La Dra debería utilizar como estrategia la comunicación persuasiva mostrándole a la paciente la alternativa de tratamiento ( exodoncia de piezas que requieren endoncia y coronas, realizar tratamiento periodontal y PPR) y mostrarle que en un futuro quizá pueda cambiar su situación económica y de ser así, si ésta llegara a mejorar seguramente se arrepentiría de haber tomado la decisión de mutilar todos sus dientes tan joven. Hasta podríamos ofrecer un tratamiento, tal vez no definitivo o poco ortodoxo, pero más barato a la espera que la paciente pueda juntar el dinero suficiente y hacerse poco a poco algo definitivo.



Bibliografía
(1)http://promocionsalud.ucaldas.edu.co/downloads/Revista%208_7.pdf
(2)http://revistadecomunicacionysalud.org/index.php/rcys/article/view/19/16

Dentistas a prueba

“Revive el último capítulo de Aquí en Vivo. Serás testigo de cómo algunos odontólogos hacen de las suyas de manera descarada. Lucran con el dolor y la esperanza de la gente que espera mejorar su dentadura, sin embargo, son engañados”.
                                          Aquí en vivo, Mega ¬¬


¿Se acuerdan de este reportaje que fue transmitido el año pasado? Aquí va el link por si no lo vieron...
http://www.mega.cl/programas/aev/capitulos/capitulo-9-aqui-en-vivo-dentistas-a-prueba.html

En el programa se mostró a varios Odontólogos indicando terapias menos conservadoras que lo indicado por especialistas de la Universidad de Chile, y por eso fueron calificados de poco éticos.
Debemos sin duda entender la naturaleza de nuestra profesión, en el sentido de que la dirección en que guiamos nuestros diagnósticos y las terapias que indicamos en base a los mismos, pueden ser muy divergentes entre colegas, debido a que esto depende de la formación, la experiencia, el grado de especialización, así también como las condiciones laborales y las condiciones que nos imponga cada paciente.             Nuestra profesión, siendo parte del área salud, está sometida al juicio bioético, que en el caso de este reportaje no se respetó, tratando de “antiéticos” a profesionales que sin saber que eran espiados, no tuvieron la oportunidad de fundamentar sus diagnósticos e indicaciones de tratamiento.                          
El reportaje además mostró una visión parcial, subjetiva de la realidad de la profesión odontológica, dejando de lado aspectos importantes, como la naturaleza infecciosa de la caries, la diferencia entre el proceso de caries y lesión cariosa, ya que usaban como sinónimos los términos “caries” y tapaduras”. Tampoco se mostró la importancia de evaluar al paciente no desde la observación de sus dientes, sino de una perspectiva biopsicosocial,  la cual influye directamente en las decisiones terapéuticas del Odontólogo. 
Este es un extracto de lo que respondió el Colegio de Cirujano Dentistas de Chile:
“El Colegio de Cirujano Dentistas de Chile A.G. expresa su molestia por la forma en que fue transmitida su participación en el programa Aquí en Vivo, el pasado lunes de 6 de septiembre.
El Colegio de Cirujano Dentistas de Chile A.G. no fue advertido que el tema central del reportaje no sería el intrusismo, sino acusaciones a colegas por sus diagnósticos hechos a pacientes llevados por el programa. Por lo tanto, la forma en que fueron insertadas las opiniones de la presidenta nacional es necesariamente descontextualizada.
...Nuestra profesión lleva más de cien años contribuyendo a la salud de nuestros compatriotas y está hoy constituida por personas íntegras que, además, se han comprometido para que todos los chilenos y chilenas puedan ejercer el derecho a la salud odontológica, poniendo al paciente en el centro de nuestra acción gremial. Prueba de ella son nuestras luchas por políticas públicas como la reposición del flúor en el agua potable, el alta odontológica a las embarazadas en el Auge y el ingreso de la odontología a Fonasa.
Reiteramos que, para enfrentar los casos puntuales en los cuales esté comprometida la ética profesional, es imprescindible que el Gobierno devuelva a nuestra orden la tuición ética. Precisamente debido a la calidad moral de nuestros colegiados, no avalamos ningún caso de mala praxis en la odontología
El Colegio de Cirujano de Dentistas de Chile A.G., en defensa de la dignidad de la profesión, seguirá velando incansablemente por un ejercicio profesional ético, el cual caracteriza a nuestra orden. Por lo mismo, debe manifestar su disconformidad con un reportaje donde se transmite una imagen del todo injusta para el conjunto de la odontología chilena”.

          Colegio de Cirujano Dentistas de Chile A.G.
          Directiva Nacional.

A través de una carta enviada vía correo electrónico, se manifestó la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile. A continuación un extracto:

Estimados colegas
“Este tipo de periodismo sensacionalista que busca atraer rating (y el dinero de los auspiciadores) no hace más que desprestigiar a nuestra profesión.
Se mezclan casos de intrusismo profesional con discutibles casos de diferencia de opinión clínica, donde se compara el “juicio experto” (léase infalible) de nuestros docentes especialistas contra presupuestos dentales de odontólogos generales en varias clínicas privadas.  En los comentarios de la destacada periodista Ximena Planella se escuchan conceptos duros: “mal diagnóstico”, “tapaduras inventadas” y otros juicios que perjudican la imagen de los colegas captados por cámaras espías.
El programa confunde a los telespectadores que no son expertos, homologando el término “caries” con “tapaduras”.  Mas aún, se muestra un odontograma simplificado con la decisión terapéutica de nuestros especialistas y se compara con los “errores” o “faltas a la ética” de los profesionales afectados.
Se refuerzan dichos conceptos con frases sacadas de contexto de nuestros destacados profesores, donde se los hace aparecer prácticamente como peritos en un juicio.  Debo recordar también que un perito debe ser designado por un Juez cuando se investiga una causa”.

Atentamente
Prof. Dr. Rolando Schulz Rosales
Clínica integral del Adulto
Fac. de Odontología U. de Chile.

                                    

Aquí les envío un documento super bueno para entender mejor los principios bioéticos, es de bioética y odontología general http://www.revistadentaldechile.cl/temasagosto2009/bioetica.htm

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Un buen profesional es quien realiza lo que el paciente le pide?

Odontología: profesión de riesgo.

(…)

Durante el acto odontológico se crean interacciones entre paciente y profesional, de las cuales surgen derechos, deberes y relaciones recíprocas, lo que implica responsabilidades para ambas partes.

En términos generales, podemos decir que al odontólogo le corresponde garantizar la seguridad, prevención, tratamiento y control de los procesos y procedimientos relacionados con las enfermedades de su competencia, lo que le obliga al manejo adecuado de normas éticas, sanitarias, comunicacionales y técnicas, y a adoptar las precauciones necesarias para evitar daños innecesarios al paciente. Al paciente en cambio, le asiste el deber de observar y seguir los reglamentos institucionales, las indicaciones y los cuidados que el odontólogo le recomiende, y la obligación de retribuir económicamente la prestación del servicio recibido según términos previamente acordados.

En cuanto a derechos de uno y otro, el paciente tiene el de exigir la atención convenida y el odontólogo el de exigir su pago. Ambos tiene derecho a su autonomía, de tal suerte que el paciente no pueda ser coaccionado por el profesional ni éste pueda ser obligado a realizar una prestación contraria a sus principios o valores.


Ética y Odontología. Una introducción. Cardozo, Rodríguez, Lolas, Quezada. 2006. Pág. 33-34

¿Un buen profesional es quien realiza lo que el paciente le pide?

Componente Moral de la Profesión:

El primer deber moral que asume el dentista es "hacer el bien a sus pacientes" , esto específicamente en el área de la salud bucal. Sin embargo, la decisión del odontólogo frente a un caso clínico dependerá tanto de la técnica como de la ética. Técnicamente, lo que se considera "bueno" está determinado por estándares dados por la práctica y la investigación, pero lo que se refiere al componente ético no es muy claro. La mayoría de las reflexiones en ética dental tiene sus raíces en las antiguas teorías sobre la virtud, propuestas por Platón y Aristóteles, que inspiraron la escuela hipocrática, pilar de la ética médica. El médico hipocrático veía al enfermo como in-firmus, alguien falto de firmeza, tanto física como moral; por tanto, pese a desear su bien, no debía contar con su voluntad, ya que carecía, por principio, de autonomía moral. El paternalismo hipocrático era paternal (al impedir que el paciente decidiera sobre su propia enfermedad), maternal (al hacerle lo menos ingrata posible su enfermedad) y sacerdotal (al actuar como mediador con la divinidad y tener poder sobre la vida y la muerte).

Esta visión también involucró a los odontólogos por largo tiempo, por cuanto el alto grado de conocimiento especializado relacionado con el tratamiento comprensivo de las enfermedades dentales agudizó la dependencia del paciente. La calidad de la protección estuvo relacionada sólo con el mantenimiento, por parte del dentista, de un elevado nivel profesional, ideales altruistas y un esmerado desempeño.

Dicha relación perduró por siglos, pero el extraordinario avance tecnológico repercutió en la sociedad y en la medicina. El advenimiento de una sociedad pluralista y de movimientos liberales exaltó las diferencias individuales respecto de valores morales fundamentales y de la interpretación del significado de la vida, la muerte, el sufrimiento, la dependencia y la atención en salud. El mayor acceso a la información ha revelado numerosos casos de prácticas poco éticas. Las encuestas públicas han demostrado que está disminuyendo la confianza de los pacientes en la integridad personal y profesional de médicos y dentistas. Como consecuencia, muchos ciudadanos de países desarrollados han asumido mayores responsabilidades en el cuidado de su salud dental. Estos hechos han afectado la tradicional relación según la cual los profesionales elegían las terapias adecuadas para sus pacientes. Ello significa que la decisión acerca de “lo bueno” en una intervención clínica está determinada actualmente por algo más que la información científica y tecnológica: debe equilibrarse con la elección y demanda del paciente.

Desde fines de la década del 60 la norma aceptada de práctica dental en Estados Unidos ha girado en torno a un modelo de evaluación y elección compartida entre el profesional y el paciente, en lo que se refiere al tratamiento. Aquí nace la necesidad de un “consentimiento informado”, instrumento que refleja una norma mínima para la toma de decisión compartida.

Ética y Odontología. Una introducción. Cardozo, Rodríguez, Lolas, Quezada. 2006. Pág. 21

c. ¿Existe un cuestionamiento ético en este caso?

El dilema ético en este caso, tal como expuse en la anterior entrada es la contraposición de los principios de no maleficencia y el de autonomía.

En cuanto a esto, “principialismo jerarquizado”, propuesto por Diego Gracia, resulta una buena dirigente en la toma de decisiones. Los cuatro principios se ordenan en dos niveles jerárquicos, el primero o nivel 1, está constituido por los principios de No-Maleficencia y de Justicia, y el nivel 2 por los de Autonomía y de Beneficencia; esto quiere decir que los principios de justicia y no maleficencia están por sobre el principio de autonomía, ya que los primeros nos obligan a actuar moralmente incluso por sobre las decisiones del paciente.

Por lo tanto, a la hora de decidir un tratamiento, la opinión del paciente puede ser tomada en cuenta, sin embargo ésta no debería ser absoluta para definir nuestra decisión final.

b. ¿Es legal negarse a atender un paciente?

Encontré este paper que me pareció atingente al tema y que trata de una situación a la probablemente nos veamos enfrentados en el futuro. Les dejo un extracto:

"En vista de la discriminación de la cual es victima las personas con VIH/SIDA, la Federación Dental Internacional (FDI) propuso una serie de lineamientos éticos entre los cuales manifiesta el deber que tiene el odontólogo, como profesional de la salud, a salvaguardar la salud oral de todos sus pacientes independientemente de su condición individual. Sin embargo el odontólogo puede negarse a tratar a un paciente por conductas rebeldes y de no cooperación, problemas financieros y de personalidad, así como por carencia de equipos, lo cual dificultaría la continuidad del tratamiento, pero nunca podrá negarse a realizar emergencias, por razones humanitarias o en caso donde las leyes del país dicten lo contrario.

Basándose en el principio bioético de justicia la FDI emite una Declaración en noviembre del 2000, referente al VIH y otras infecciones transmitidas por vía sanguínea la cual determina: "No se debe negar atención dental a los pacientes con VIH y otras infecciones transmitidas por vía sanguínea, simplemente a causa de su infección.

En el año 2002, código de la ADA, determina" Un odontólogo tiene la obligación de brindar asistencia aquellos pacientes que necesiten sus servicios. Una decisión de no brindar tratamiento a un paciente debido a que es portador del VIH/SIDA, tomando en cuanta solamente ese motivo, no es ético. El odontólogo podrá referir al paciente con VIH/SIDA a otro odontólogo solo cuando no posea la habilidad, conocimiento, experiencia o equipos necesarios para la realización del tratamiento requerido y después de haber consultado con el medico tratante".

En cuanto al caso clínico, la paciente pide la realización de un procedimiento que no está indicado en su caso, o más bien, se realizaría como última instancia, existiendo otras alternativas más beneficiosas para ella.
Realizar la exodoncia de sus dientes remanentes, en vez de intentar mantener en boca aquellos que se pueda, se contrapondría con el principio de no maleficencia.
A pesar de ser jerárquicamente muy importante el principio de autonomía, este no puede contraponerse a otro.
La autonomía del paciente debe respetarse si éste desea no realizar tratamientos que él no considera en su beneficio, siempre y cuando esté en posesión de toda su voluntad y conciencia, y siempre y cuando también no implique la realización de un daño a su salud y a su vez, que no signifique un riesgo a su vida.

En el caso propuesto, considero que la odontóloga no debiese aceptar realizar la exodoncia de las piezas remanentes que se encuentran sanas o puedan tratarse para mantenerlas mayor tiempo en boca en condiciones aceptables, en cambio, debe instruir a la paciente y fomentar actitudes que le permitan mantenerlas en estado de salud y que no signifiquen más complicaciones, y si ésta, aún asi, no desea un tratamiento conservador se puede recurrir a dos elementos:

- - Optar por no atender a la paciente y que ella tome una resolución con otro profesional que acepte tratarla.

- - Realizar el tratamiento previa firma de un consentimiento informado, correctamente formulado y ejecutado, pues será el respaldo fundamental para la posteridad.

http://www.actaodontologica.com/ediciones/2008/1/asistencia_odontologica_personas_vih_sida.asp